10.6 Diacuri – Lar – Bandel

(02.10.1619 – 18.10.1619)


A 2, con media hora de sol se salió de Diacuri y quando queria cerrar la noche, cerca del pie de la sierra, adonde en una gran cisterna á la mano derecha del camino se refrescó la gente con el agua que alli se halló muy buena y fria. Subióse después aquella sierra que á la venida tanto trabaxo auia dado, pero entonces con las lunbres que se lleuavan y por auerse aderezado, por mandado del Cham, poco tiempo auia, los malos pasos, se caminó por allá sin peligro ni molestia alguna.

[A 3] A las dos después de media noche se llegó á Lara, pasando por junto al pie de la sierra en que la fortaleza está fundada, á la parte contraría de la ciudad, y el castellano, por hazer fiesta al Enbaxador, ó por mostrar que tenia artilleria, le hizo una gran salva, aunque se le pudiera perdonar esta honrra, pasando las balas zunbando sobre las cabezas de todos. Posó el Enbaxador en casa de un persiano, mercader rriquissimo que solia contratar en Ormuz, llamado Coge Nazar, en un quarto muy fresco con los corredores cubiertos de parras y un patinejo estado y medio mas hondo que el demás suelo de la casa, muy sonbrio y cerrado, con limoneros y naranjos y otros arboles, auiendo, demás del aposento del Enbaxador, comodidad tanbien para los frayles y algunos criados, posando los demás en un caravasar cerca de la dicha casa.

[A 4] Fue luego, otro dia como el Enbaxador llegó, el governador á visitarle, que era el mesmo que estuuo alli á la venida de Ormuz, y aunque no quisiera detenerse el Enbaxador mas de hasta el dia siguiente, lo detuuieron otros cinco mas, de manera que fueron ocho los que paró en Lara, deteniéndose este tienpo por las mesmas causas que en Xiras. Hasta que visto proceder tan adelante la malicia y cudicia de esta gente, salió al canpo una tarde adonde estaua la carauana, y aunque el aposentador y governador ocultamente procuravan inpedir la partida, de hecho y casi por fuerza hizo cargar y salir de alli, aunque á mas de una ora de la noche; tomándose puntualmente el sol no se halló la situación de esta ciudad en mas de 26 grados y un tercio, veinte minutos menos que Ormuz.
Supo el Enbaxador, en Lara, de Coxe Nazar su huésped, que pocos meses antes de la prisión y muerte de su rey Habrain Cham, sobreuino en la mesma ciudad rrepentinamente y con el aire sereno un terrible tenblor de tierra que continuando con intervalos mas ó menos por ocho dias arruinó la mavor parte de la ciudad con muerte de muchas personas, y que fuera más este daño si toda la mas gente luego al principio del terremoto no huyera á la campaña. Lo qual fue juzgado de todos, después de la prisión del rey, por conocido prodigio de su muerte y de venir aquel reyno á poder de los persianos, y aunque sienpre semejantes casos se atribuyen á las precedentes señales fuera del común orden de naturaleza, el verdadero portento de la rruina de Hanbrain Chan fue la mucha cudicia y crueldad suya, con que en su mayor necesidad, aborrecido sumamente de sus vasallos fue desanparado dellos. Sucedio en este terremoto que todas las casas que tenían el techo de boueda, como comunmente en el reyno de Lara y toda Persia se vsan, del todo se arruinaron, y las que lo tenian de madera casi todas quedaron en pie.

A la ora dicha salió el Enbaxador de Lara á 10 de Octubre y auiendo caminado una ora delante la gente de seruicio y algunas cargas, para que hiziesen jornada aquella noche cinco leguas adelante en un rrazonable caravasar, y ordenado al aposentador tuuiese alli lo que se uviese de comer otro dia, el Enbaxador acordó parar la mesma noche en otro caravasar no mas de dos leguas de Lara. Y como se enbiase luego un árabe gran corredor para que auisase á los que caminavan delante que parasen en el caravasar primero, alerto que el árabe fuese tomado del anfión de que comunmente vsan y se quedó dormido en el camino. De manera que quando se llegó á la mansión los demás auian pasado delante, quedándose acaso la cama del Enbaxador, pero los demás del todo desacomodados, y ansi fue menester despachar luego á algunas aldeas á menos de una legua, con dineros para que se traxesen mantenimientos otro dia, y á los que auian pasado delante que no boluiesen, sino que aguardasen alli hasta llegar el Enbaxador.

A 11, á la ora mas ordinaria se salió deste caravasar y en cinco jornadas se llegó á Cabrestan á poco mas de media noche, padeciéndose en toda ella y en el dia siguiente el mayor calor que se tuuo hasta aquí en toda la xornada, y aunque se halló bastantemente de comer, ninguna otra fruta sino cantidad de melones, y estos no buenos, pero que suplieron la que faltaua en la molestia que daua tan rriguroso tienpo como alli se tuuo.

A 16, salió de aqui la caravana, despachando el mesmo dia á Ormuz para que se enbiase por orden del capitán en qué pasar desde el Bandel aquel poco mar que ay hasta la ciudad, y antes de amanecer se llegó al caravasar de Guichi, creciendo mas el calor cada ora.
Todas las cisternas desde Lara hasta este caravasar, aunque se hallaron con mucha agua era de rruin color y malissimo gusto, porque aviendo llovido un grande aguacero que duró algunas oras, mediado el mes de Agosto, aunque las cisternas estaban casi secas, siendo la lluuia general en todo aquel reyno, las hinchó de agua, pero de tan mala calidad, estando el suelo sequissimo por no auer llouido en mas de dos años, que cobró aquel mal color, olor y gusto, aunque teniéndola por dos oras fuera de la cisterna en qualquier vaso perdía mucha de aquella mala calidad. En Lara, con ser el agua de sus cisternas tan perfecta y fria como se a dicho, le alcanzó tanbien esta plaga, aunque de algunas que no admitieron la dicha lluuia se lleuó la que bastó al Enbaxador hasta llegar al Bandel.
Halláronse yermos los sitios de los aduares de árabes que auia cerca de Guichi, por la esterilidad y falta de agua en aquellos dos años para sus ganados, y ansi aquellos que los tenian se auian pasado á Oeza y Suster, quedando alguna poca gente pobre y mezquina que se mantenian de pescado en la costa del mar, que estaría de este caravasar poco mas de dos leguas. Muchos niños y mugeres que tuuieron noticia auer llegado alli el Enbaxador acudieron luego aquella mañana, yendo vnos y viniendo otros á comer lo que quedava de la gente de la caravana, á todos los quales mandó el Enbaxador que fuesen socorridos con sus limosnas en dinero, de que ellos hazian gran fiesta. Y como viniesen por la mayor parte desnudos, sino era con algún pedazo de trapo rroto, y se les preguntase si sentian de aquella manera mucho el calor, rrespondian que el frio era el que los mataua, y que por esto gran parte de la mañana se ponían al sol por calentarse, provandose con esto quan enemigo de la naturaleza de honbres y animales sea el frió.

A 17, salió de aqui el Enbaxador y sin parar anduuo las seis leguas que ay hasta el Bandel, pocos menos dias de dos años que desde alli partió para Lara; posó en aquella mesma casa adonde paró antes, en el interin que se cogían las tiendas, aunque en una mala estantía, que por ser común para los mesmos huespedes, como en España los azaguanes grandes de mesones, fue menester atajar parte della con unas cortinas á donde se le pusiese la cama.
Vino luego por la mañana el Soltan del Bandel, á cuya gouernacion está aquella tierra firme de Comoran y isla de Queyxome, á visitar al Enbaxador offreciendole dar todo el despacho necesario para enbarcar su casa para Ormuz, y aunque esto consistía en cínco ó seis barcas que el Enbaxador auia de pagar después, comenzó á poner dificultades enbíando desvergonzadamente á pedir le enbiasen algún presente, lo qual tanbíen auia hecho en Lara aquel governador. Pero la rrespuesta que se le auia dado al primero se díó agora aqueste, diziendo el Enbaxador que los mercaderes le hiziesen aquellas sumisiones, pero que él, como Enbaxador de su rey, á solo el rey de Persia auia traído presente, y que éste ya se lo auia dado, y que si auia offrecido alguna cosa á los governadores y otras personas á la ida y entrada que hizo en las ciudades del señorío de Persia, auia sido en rreconpensa del regalo que á él y á sus criados auian hecho, y por el trabaxo de hospedallos, y no por acrimonia ni sumisión, como tanpoco se hizo con su señor el Chan de Xiras, ni su governador Alay Bec.
No desistió por esto Alauerdi Soltan, que ansí se llamaua, sino que visto que por la dicha via no auia podido hazer nada le enbió un malissimo rroсin, y á dezir que era de los mejores cauallos que auia en Persia, y que valia cinquenta tomanes, que son ochocientas patacas. El Enbaxador, muy mas enfadado con esto, le boluió el cauallo, diziendo que no le enbiase cosa alguna, porque no la quería, sino dar quenta al rey de Persia de quien él era y de lo que vsaua en aquel officio, siendo mas conveniente el que vsaua en casa de Emancolicham su amo, y con esto mal espantados se boluieron los que vinieron por el rrecado.
Seruia el dicho Soltan Alauerdi en casa del Cham quando el Enbaxador estuuo en Xiras, de botiller, á cuyo cargo estauan las cosas dulces, de quien demás de la desvergüenza presente y auer molestado, sacándoles dineros violentamente, á algunos criados del Enbaxador que pocos meses antes pasaron de Spahan á Ormuz, entonces auian vsado de otra muy mayor insolencia con fray Dimas, religioso descalzo del Carmen. Porque auiendo pedido al Enbaxador en Cabrestan le dexase pasar adelante, por llegar dos ó tres dias antes á su convento de Ormuz, á donde iua por vicario, y en el Bandel se quisiese enbarcar el dia antes que el Enbaxador llegase, no obstante su pobreza le detuuieron, no consintiendo que se fuese sin que les pagase siete tomanes, que son mas de cien rreales de á ocho, y como el pobre frayle no los tuuiese aguardó á que viniese el Enbaxador, á quien dio cuenta de lo sucedido, diziendole tanbien que el color que daua el Soltan para hazerle pagar aquel dinero era cargandole culpa de que auia querido pasar un árabe que se auia hecho cristiano, siendo esto mentira.
Y porque la insolencia de estos infieles estaua ya tan descubierta, creciendo cada dia mas con la flaqueza que vian en Ormuz, haziendo tantas sumisiones los capitanes y sufriendo tanto por sustentarse, temió el Enbaxador no fuese principio lo vsado con este buen frayle para proceder á otro mayor exceso, y ansi, aquel dia en la tarde, auiendo llegado pocas oras antes un ciudadano de Ormuz y queriéndose partir en un tarranquin en que auia venido, el mesmo Enbaxador lleuó al frayle á la playa y aunque quisieron detenerlo lo hizo enbarcar. Comenzóse luego un gran tumulto en los soldados que alli estauan, y á mucha priesa se enbarcaron en dos terradas siguiendo el tarranquin, pero hecho este ademan y dándoles el Enbaxador bozes que lo dexasen, demás que ya se les auia alargado lo que bastaua para no alcanzarlo, se boluieron y se fueron á la fortaleza á quexarse al Soltan, mayormente uno grande amotinador y desvergonzado que dezia auer rrecibido algunos golpes en el tumulto.
Hallándose esto, sigun las muestras, en tan mala dispusicion, sin poder enbiar el Enbaxador parte de su casa á Ormuz aquel dia, no atreuiendose la gente de la tierra dar barcos, ni seruir aunque se lo pagavan, publicó aquella noche que queria despachar al rey dándole cuenta de lo que con él se vsaua por el Soltan y el vellaco de Cachibec el aposentador, molestándole y deteniéndole alli hasta que con sacarle dineros rredimiese su vexacion, y ansi determinó enbiar si luego de mañana no lo despachasen, y rresuelto de no darles á mucha priesa por aquella via ni un solo larin.

Padecióse esta noche terrible calor, auiendo sido hasta entonces todo su augmento, y leuantandose el Enbaxador luego que amaneció [á 18 de Octubre] hizo rrecoger las cargas de mas inportancia en la posada en que estaua y queriendo comenzar á escrevir al rey vinieron á gran priesa un ermano de Soltan y un teniente suyo con el mesmo aposentador, á dezirle de parte suya como los enbiaua para que luego, sigun el Enbaxador mandase, se enbarcase toda su casa y cauallos, porque todo estaua á punto, y que le perdonase la tardanza hasta entonces. Fué tanta la diligencia que pusieron y tantos los que acudian á seruir, que en un momento lo enbarcaron todo con notable solicitud, rresultando de esta rrepentina mutacion costarle mucho mas cara al Enbaxador su partida, sin conparacion, de lo que se le pedia antes, aunque entonces no pidieron nada.
Después de medio dia llegó el prior de San Agustin de Ormuz, y con él fray Manuel de Sancta Maria, uno de los rreligiosos que venian de Span con el Enbaxador y se auia adelantado desde Lara, y luego á la tarde un criado del capitán de la fortaleza con una manchua en que se pudiera enbarcar para entrar en la galera que media legua antes de llegar á tierra aguardaua. Vinieron tanbien dos galeotas bien armadas, que acercandose mas metieron en la una alguna rropa de la rrecamara del Enbaxador, con dos ó tres criados que no se auian enbarcado con la demás casa.

(García de Silva y Figueroa "Comentarios", Tomo II, Libro VII, Capítulo IX, pp. 443 – 450)

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